Sólo un dibujo improvisado te puede dar una idea conceptual del proyecto
La cuestión para empezar, una vez que tenemos las medidas de lo que queremos hacer, nos aseguramos bien de no equivocarnos puesto que debemos llevar bien todo el despiece al almacén para que nos corten todo y nos cubran los cantos correspondientes.
Hemos elegido un mueble de tablero aglomerado cubierto de melamina imitación al roble de 19 milímetros de espesor todo el conjunto menos las puertas y la trasera que son de 16 milímetros.
Puesto que llevará dos puertas he comprado en la ferretería dos juegos de poleas con sus correspondientes carriles.
También dos tiradores dorados para empotrarlos, cola para madera y la tornillería correspondiente junto con las espigas para ensamblar las piezas.
Hay que tener en cuenta antes de cortar las puertas de haber comprado los juegos de poleas y los carriles porque sus medidas de alto dependerán del espacio que ocupará el carril por donde se desplazaran las puertas y lo que deba salir la polea de la parte posterior de la hoja y las guías de la parte superior.
Para ello es conveniente hacer una prueba con un trozo de tablero y así aseguramos de no fallar en los cálculos.
Aquí dos imágenes donde realizo prueba con el mecanismo de las puertas.
Una vez que tenemos todo el material y comprobadas las medidas
empiezo a taladrar usando una herramienta específica para que los taladros salgan rectos y coincidan a la hora del montaje.
Tiene tres orificios que corresponden con tres medidas de espigas.
yo he usado una espiga de ocho milímetros.
Una vez probadas las piezas en su sitios correspondientes con sus espigas para asegurarme de que no hay ningún taladro desviado o alguna pieza que no encaje bien podemos empezar a encolar el mueble.
Antes hago unos taladros en zonas no visibles de la trasera para atornillar esta parte. Esto le aporta al mueble un extra de rigidez.
Aprovecho para poner los soportes para las baldas antes de montar el mueble simplemente porque es más fácil así.

Para unir las piezas he usado cuerda de rafia y cintas de nailon con carracas a modo de torniquetes y protectores angulares de cartón de los que se usan para embalajes para no dañar las aristas al apretar sobre las piezas.
A continuación vemos el mueble ya armado después de unas doce horas de espera para que se seque la cola, aunque con menos tiempo es suficiente, normalmente hago esto a ultima hora de la jornada y mientras yo descanso la cola va haciendo su trabajo que es unir las piezas.
Aquí solo faltaría acoplar la trasera que va en dos piezas unidas al centro de la división y atornillada. Recuerdo que esta parte va oculta por estar junto a los pies de la cama y es conveniente utilizar tornillos para su unión.
A continuación midiendo el ancho interior del mueble obtengo la medida para cortar los carriles por donde rodaran las poleas de las puertas y que servirán también de guías en la parte superior.
Sirviéndome de un trozo de tablero marco donde voy a atornillar el carril de aluminio y evito que quede curvado.
Para acoplar las poleas y los apliques superiores a las puertas he consultado la hoja que acompaña el fabricante con instrucciones y las medidas para hacer los taladros sin problema de equivocarme.
Es hora de probar el funcionamiento y observar si hay algún roce o si se desplazan de forma correcta.
En cualquier caso este mecanismo tiene opción de poder regular la puerta en altura dentro de un margen establecido.
Ahora que tengo la seguridad de que las puertas funcionan correctamente preparo para hacer los huecos donde irán alojados los tiradores.
Con esto ya queda por finalizado el proceso de construcción.
Ahora hay que llevarlo a su destino y acoplarlo en su lugar. Aunque esto siempre es supuestamente lo más sencillo no hay que descuidarse porque en la realidad hay que tener mucho cuidado en los traslados ya que encontraremos dificultades donde por un descuido podemos dañar todo o parte de lo que se ha construido. Hay que prestar atención al cargarlo en el vehículo y proteger con mantas o plástico de burbujas las zonas más vulnerables como son las aristas y esquinas.
A la hora de subirlo a un piso, si éste no tiene ascensor, tocará subir por las escaleras con el consiguiente riesgo de tropezar o dar algún golpe al mueble.
En este caso todo fue bien y quedó en su sitio sin sufrir ningún percance.
Fin de la historia
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